Los rituales funcionan mientras sean pocos. Calorías, no: el método trata sobre la composición, no la cantidad, y contar convierte la comida en matemáticas que hacen abandonar. Pesarse a diario, no: el agua y el ciclo generan ruido. Pasos, si provocan ansiedad, no; si motivan, sí. Cetonas, no: cómo te sientes dice más. Todo lo que anotes debe responder a una pregunta: «¿Qué es lo único que cambiaré la próxima semana?». Si un registro no ayuda a responderla, sobra. Los cuatro rituales de esta sección son el máximo; tres son suficientes; uno —la mañana— es obligatorio. Sobre un día sin contar: un día según el método; sobre por qué aquí no se cuentan calorías: método.