Tener dolor de espalda o de rodillas no significa que debas dejar de moverte, sino que hay que elegir bien los movimientos. El reposo casi siempre empeora las cosas: los músculos que sostienen la articulación se debilitan y aumenta la carga sobre la propia articulación. Para la espalda funcionan el core y los glúteos — planchas, puentes y “bird dog” —, mientras que no funcionan las inclinaciones con peso ni los giros. Para las rodillas — sentadillas hacia una silla, no profundas; pasos en lugar de saltos; y fortalecimiento de las caderas.
Qué se puede hacer y qué no en cada caso, cómo distinguir lo “no habitual” de lo “prohibido” y cuándo hace falta consultar a un médico antes de empezar — entrenamientos cuando duelen la espalda o las rodillas. En el programa, las limitaciones se tienen en cuenta al seleccionar los ejercicios: los movimientos contraindicados no se incluyen.